Este domingo los quioscos han amanecido con un espeso olor a rancio. Las portadas de algunos diarios narran una realidad paralela, propia de otro mundo, que para ellos ayer pintaba así: caos en las calles, okupadas por la extrema izquierda, esa algarada inflamada. Como no había fotos para ilustrar las fantasías de los responsables deSigueSigue leyendo