La próxima vez que te golpee el bloqueo del escritor, o que el ordenador se bloquee y se pierde el trabajo de una noche entera porque no le diste a guardar (siempre darle a guardar), recuerda: Nunca estarás muy lejos de la siguiente ráfaga de creatividad divina. Trabaja a través de ese 97% de la mediocridad para llegar a ese 3% con el que todo el mundo te recordará para siempre.