veroxs:

A los niños que morían se los retrataba para conservar la memoria de su cara vista y no vista. A los mayores, además de por el recuerdo, se los solía fotografiar para dar fe del óbito a los familiares que estaban ausentes. La fotografía post mortemera un documento importante en el reparto de las herencias. Después de avisar al cura, se iba a por el retratista. Volvían andando o en burro. Más tarde en coche. El material pesaba, pero había prisa por llegar. Para sacar al muerto lo más vivo posible.

Vía El País

Publicado por José Antonio Gelado

Periodista, locutor y primer podcaster en español con Comunicando desde 2004. Como consultor de podcasting asesoro a podcasters y empresas.

Descubre más desde José Antonio Gelado

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo