Pocas veces un nombramiento para satisfacer a unos pocos ha levantado a tantos y tan rápido: efecto red. Ángeles González-Sinde, ex presidenta de la Academia del Cine y de los guionistas, llegó al Ministerio de Cultura para proteger el cine y ya es la ministra anti Internet. Crece la protesta por su condena de las descargas y se pide su recusación por conflicto de interés con sus anteriores cargos mientras proclama que quiere “ordenar Internet”. Tiemblan los defensores de la Declaración de Independencia del Ciberespacio.